A medida que nos recuperamos de la reciente recesión, estamos entrando en una etapa en que las empresas deben ser globales, con una gran flexibilidad e innovación para mantener su ventaja competitiva. En este sentido, las redes sociales corporativas pueden jugar un papel fundamental, ya que:
- Mejoran la imagen de marca, así como el sentimiento de pertenencia a la organización.
- Favorecen el networking dentro de la empresa.
- Permiten la creación de mensajes corporativos y la incorporación de recursos comunes.
- Son un vehículo muy eficaz para transferir, formal o informalmente, el conocimiento que aporta a la empresa su ventaja competitiva.
Ahora bien, la cultura de la organización juega un enorme papel en la adopción y éxito de la llamada Empresa 2.0 y a su vez ésta ayuda a adaptar la cultura con la introducción de una filosofía de compartir la información y la colaboración.
En este sentido, la introducción de una comunicación franca y abierta a través de las redes sociales corporativas puede dar lugar a expectativas frustradas, por lo que debemos responder a algunas cuestiones claves antes de la implantación de la Empresa 2.0:
- ¿Realmente queremos tener una comunicación de dos vías con nuestros empleados, socios, clientes y proveedores?
- Si ya hemos implantado algún medio de comunicación social con nuestros clientes ¿Cómo utilizamos la riqueza de la información que generan?
- ¿Aceptamos todos los comentarios sin importar si son positivos o negativos, o realizamos un filtrado para hacer una versión más aceptable?
Como resultado de este autodiagnóstico, es posible que lleguemos a la conclusión de que simplemente “no estamos preparados” para implantar las redes sociales, es decir, es necesario un cambio de estrategia frente a una primera inmersión en las redes sociales.
Una buena manera de empezar puede ser planteándose una experiencia piloto sobre necesidades específicas del negocio, tales como la comunicación interna, compartir documentos o integrar la red social en los flujos de trabajo de la organización. Con ello, podemos abrir la puerta a la utilización de la inteligencia colectiva compartiendo la información y abriendo nuevos canales de comunicación.
MARTA URDIAIN
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